los tres colores del pintor

Cuando iba a la escuela me enseñaron algunos rudimentos de pintura, de los cuales perdura aún en mi consciencia el hecho de que cualquier color se puede obtener mezclando los tres colores básicos, rojo, amarillo y azul, a los que podíamos añadir el blanco o el negro. Repito, todo muy rudimentario. El caso es que en la imagen digital se utilizan varios sistemas para etiquetar los colores basados en mezclas de colores. El más básico es el famoso RGB (red, green, blue), que describe los colores como un número de seis cifras en el que las dos primeras representan el porcentaje de rojo del oo al 99 y, sucesivamente, los porcentajes de verde y de azul (en realidad es un poco más complejo, ya que se usa el sistema sexagesimal y cada color va del 0 al 256, pero así creo que nos entendemos mejor). Otro sistema, de uso más profesional, es el CMYK (cián, magenta, yellow, black).

¿De qué nos sirve entender esto? Bueno, tras años de estudio y búsqueda, hace tiempo llegué a la conclusión de que en la mecánica del piano podríamos establecer una especie de sistema de “etiquetado” similar al de los colores digitales, de modo que si somos capaces de identificar los elementos técnicos básicos en analogía a los colores básicos, también podríamos etiquetar cada acción mecánica con un número que expresara el porcentaje de intervención de cada uno de dichos elementos. Eso sería fantástico, una especie de “piedra filosofal” de la mecánica pianística. Pero las cosas no siempre son tan fáciles como aparentan..

Iré mostrando poco a poco mis ideas al respecto, a ver si consigo hacerlas útiles para alguien, y si alguien tiene alguna duda estaré dispuesto a resolverla.

Debo indicar que las conclusiones que iré desarrollando en esta página deben mucho, muchísimo, a la labor pedagógica del maestro pianista y gran pedagogo Fausto Zadra y, en particular en mi caso, a su excelente asistente y bellísima persona Chiara Migliari, que sentaron las bases de todo esto con su mítica “tavola”. Igualmente debo mi agradecimiento a mis otros dos grandes maestros, Luca Chiantore y Julian Martin, que tantos consejos imprescindibles supieron darme.

Continuará…